El
tiempo es un bien irrecuperable e irreversible;
transcurre a ritmos distintos entre quienes
generan el cambio, quienes lo imitan y quienes
sólo lo ven pasar. En este sentido, se
dice que es mejor ir por delante levantando
polvo que correr detrás tragándolo.
El
desafío es inquietante, las posibilidades
ilimitadas y el alcance es a nivel global. Pero
las opciones de elección son solo dos:
incorporarnos a la migración hacia etapas
superiores de desarrollo, progreso y competitividad
o rezagarnos y perder la oportunidad de incidir
en nuestro propio futuro.
A
principios de este mes, en la Ciudad de Monterrey,
se realizó el Congreso Internacional
de Telefonía IP – La Convergencia
Tecnológica- , donde se hizo evidente
la vigorosa y arrolladora dinámica de
las tecnologías emergentes, que no toleran
rezagos, distracciones o indolencias.
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La
gran concurrencia de empresas líderes
a nivel mundial y de ejecutivos vinculados a
la industria fueron la evidencia de nuestras
grandes reservas y el enorme potencial que tiene
nuestro país para recuperar la competitividad
que nos corresponde en una economía globalizada.
Para
hacer patente la magnitud del cambio que se
está gestando, a este evento concurrieron
ejecutivos de: Baja California, Coahuila, Distrito
Federal, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán,
Nuevo León, Puebla, San Luis Potosí,
Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Yucatán
y Zacatecas.
Los
asistentes, quienes conocieron de primera mano
las estrategias y prácticas que definen
el rumbo y las soluciones que lo hacen viable,
serán seguramente los actores del cambio
y quienes harán que las cosas pasen.
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